Hay algo profundamente creativo que emerge de este marasmo impensable e inabarcable que vivimos. «Bueno, eso es por el aburrimiento del confinamiento», dirán algunos.
Pero no, incluso los imbéciles que teletrabajan, como yo, empiezan un blog que hay que alimentar después del trabajo, como yo. Era un viejo proyecto, pero me ha dado por empezarlo ahora, a pesar de la carga de trabajo, de la suma de horas de pantalla.
Incluso los padres, ocupados en entretener a sus hijos todo el santo día, empiezan nuevos proyectos, nuevos retos, cosas que siempre habían querido hacer.
Tal vez esta urgencia creativa nace de la incertidumbre, de la pura inverosimilitud de lo que nos está sucediendo. De este parón brutal con sabor amargo, picante, pero también soso e indefinido a fin del mundo.

En los rincones de Internet crecen como hongos alucinógenos conciertos, sesiones DJ, debates por Skype, los proyectos más descabellados -empieza a haber un cierto estrés del confinamiento con apretadas agendas de citas telemáticas- pero también buenas ideas, solidaridad, soluciones. «Sí, pero la gente estos días no tiene otra cosa que hacer que pasar el rato en las redes sociales», dirán los mismos algunos.
Hmm… Sí, pero también creo que, aunque tengamos cierta confianza en el futuro, o no nos apetezca pensar mucho en ello, somos conscientes de que tenemos que movernos, y rápidamente. Prepararse para un mañana que ahora es imposible de imaginar. Porque, seamos claros: si has leído un poco sobre el virus y la situación general que ha creado el confinamiento de la mitad de la humanidad… Es extremadamente-muy-mega-improbable que en mayo estemos todos ahí fuera dándonos besos, abrazos y amontonándonos en festivales abarrotados de gente. En junio, julio, posiblemente tampoco.
Calibán y la bruja – Silvia Federici – académica estadounidense – feminista radical «El capitalismo no podría haber empezado sin la ‘anexión de América’ [… …] Hay que subrayarlo, en la medida en que permite comprender lo esencial que ha sido la esclavitud en la historia del capitalismo y por qué, de manera regular pero sistemática, en cuanto el sistema capitalista se ve amenazado por una crisis económica importante, la clase capitalista debe reiniciar un proceso de «acumulación primitiva», es decir, un proceso de colonización y esclavitud». Después de la anexión comunitaria y corporal, el asalto a nuestro territorio moral y nuestro necesario consentimiento . ¿Con qué clase de desconfinamiento soñamos?
(Propaganda/Edward Bernays)
Nuestro sexto sentido – aunque no queramos pensar mucho en ello – nos dice que seguramente no habrá una verdadera «vuelta la normalidad». Y es que de hecho «la normalidad» que teníamos no era ni normal, ni sostenible. No tenía ningún sentido ni económico, ni financiero, ni medioambiental ni climático. Y lo sabes.
Joder, si hay hasta menos actividad sísmica por la reducción de actividad. El planeta se toma un respiro, bien merecido.

Vale, tenemos más tiempo. Y no podemos dedicarlo a ir al bar, a estar por ahí con los amigos… El silencio se presta. Pero creo que esta incertidumbre global también provoca una urgencia de crear. De expresarse y empujar, fuerte, para dibujar el mañana, escribirlo, bailarlo, interpretarlo y pintarlo.
¡Y bueno, pues aprovechemos al máximo!