En 2012 la gente se reía aliviada: ¡Pfiu, no ha sido el fin del mundo! ¡Qué tarados los apocalípticos! ¡Qué chorrada los mayas!
Sin embargo el año 2012 marcó el récord de deshielo del Ártico. Y 2020 va en buen camino para batir el record. Las consecuencias para el sistema climático son imprevisibles, pero evidentes. Y la espiral se acelera.
Así que 2012 sí marcó el comienzo del final de una era. Entramos en terreno desconocido. Los últimos episodios climáticos lo confirman.
Acabamos de vivir el invierno más cálido de la historia en Europa. El segundo más cálido a nivel global.
Y ahora, con la crisis sin precedentes abierta por el nuevo coronavirus y el COVID-19 -que en parte está relacionado con el clima- aún más.
Periodista desde hace la tira de tiempo, en los últimos años me he especializado en la cobertura del cambio climático.
Aunque la conciencia colectiva no deja de aumentar, me parece que la ciencia se queda un poco atrás, en su necesaria prudencia. Los medios de comunicación también ya que no pueden, ni deben, ignorar la ciencia en su labor.
También creo que la crisis climática ya está, aquí y ahora, alterando nuestras vidas, nuestras percepciones y nuestros sentimientos.
Este proyecto intenta arrojar algo de luz sobre este monumental desmadre que nos ha tocado vivir. Y sobre la vida. Y el amor, que es la vida. También me sirve para expresarme. Y espero, sobre todo, que sirva a quien lo lea.
